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Hector on Mayo 3rd, 2010

Como ya sabréis los que me seguís habitualmente, a parte de escribir en el blog, tengo alguna que otra participación en otros blogs o webs con temática viajera, normalmente de manera esporádica, pero hay una web, o más bien una revista digital on-line de viajes, donde participo en cada número desde su segunda edición, I love Travel. La revista es bimensual. En el número 5 escribí sobre el Lago Bled y sus alrededores, en Eslovenia, en el apartado de la revista "Rincones del Mundo".

En esta ocasión, en el número 6 de la revista participo en un reportaje más largo, pues la revista habla de destinos mediterráneos y yo escribo sobre Croacia. Podéis leerlo aquí debajo o al final del blog.

El próximo número dentro de dos meses...

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Hector on Abril 19th, 2010


Con los poco más de 10 kilos de mochila en la espalda me dirigí de nuevo a la estación de ferrocarril de Rabat, a unos 10 minutos a pie de mi hotel en la medina.

El precio del billete de segunda clase (no creo que merezca la pena gastar más para viajar en primera aunque puedas permitírtelo) es de 35 dh para un trayecto desde Rabat hasta Casablanca (a cualquiera de sus estaciones ferroviarias), pero yo bajé en la estación Casa-Port, que es la más cercana al puerto y a la antigua medina, donde tenía ya contratado el alojamiento (lo hice por internet desde casa), el International Youth Hostel de Casablanca, en una habitación doble para mi solo por poco más de 130 dh (el alojamiento más caro de mi viaje).

Casablanca es la primera ciudad de Marruecos por su número de habitantes, capital económica, industrial, financiera y primer puerto del país, representando el desarrollo. También es la más moderna Marruecos.
A primera vista no es una ciudad deslumbrante como puede serlo cualquiera de las Ciudades Imperiales, y, bajo mi punto de vista, sólo merece la pena visitarla por la Gran Mezquita Hassan II o si eres un amante del Art-deco.

Llegué poco antes de las 10:00 de la mañana a la estación, y caminé hasta el hostal los menos de 500 metros que los separan. Dejé los "trastos" allí, y me dirigí a la Gran Mezquita, primero a pie, pues tenía hambre y quería comer algo, en este caso un bocata con carne a la brasa por 5 dh., y después de devorarlo paré un petit-taxi. Le dije al taxista donde me dirigía y que pusiera el taxímetro a cero, pues marcaba 17 dh, y este me contestó que sí, pero en vez de ponerlo a cero, pulsó un botón y escondió los dígitos. Aunque insistí, el colega dijo que funcionaba. Cuando llegamos (en menos de 10 minutos) sorpresa, pulsó un botoncito y apareció la cifra de 25 dh., y eso era lo que me quería cobrar el sinvergüenza. Yo, harto ya de que se pensaran que era un billete con piernas, bajé del taxi y le dije que me estaba estafando, que el precio eran 8 dh. (la diferencia entre 25 y 17 ) y el taxista insistía en 25, así que me giré y me largué sin darle ni un sólo dirham, pues para que me robe él a mí, le robo yo a él y como en la mezquita había varios policías y estaba seguro que si les decía que yo le había pagado me iban a creer a mi, lo dejé en plena calle rajando y gritando en árabe de todo menos guapo. Os aconsejo que no os dejéis timar por nadie, pues lo intentarán en más de una ocasión. Si el taxista hubiera sido justo y me hubiese dicho el precio que toca, no me hubiese importado dejarle propina, pues es muy poco dinero de lo que estamos hablando, pero ya estaba harto de esa actitud, de que se pensaran que me chupo el dedo o de que me la quisieran "meter doblada"...

La Gran Mezquita Hassan II ( 1993 ) es una auténtica pasada, una maravilla arquitectónica que merece ser visitada. Es el monumento más representativo del siglo XX en el país. Está situada en una explanada con forma de península de 9 hectáreas, de los que dos tercios han sido ganados al mar. Las visitas a la mezquita son guiadas ( 120dh ) y hay visitas todos los días excepto los Viernes . Duración de la visita 1hora (9h00, 10h00, 11h00 y 14h00). Yo entré en la de las 11:00 horas. Os recuerdo que tenéis que descalzaros para entrar, por lo que si es verano y no lleváis calcetines, acordaros de llevarlos en el bolsillo o de coger bolsas de plástico.
La Mezquita dispone de una gran sala de oraciones para 25.000 fieles y una explanada para 80.000 personas.
La arquitectura tradicional marroquí y la tecnología más sofisticada han permitido edificar sobre pilares este monumento que cuenta con el minarete más alto del mundo (200 metros de alto y 25 de ancho). En su cima, hay un rayo láser que marca la dirección de La Meca, con un alcance de 30km.
El edificio tiene 25 puertas de titanio y latón. El interior es realmente esplendoroso. 76 pilares sostienen un gigantesco techo en madera de cedro pintado, que puede abrirse, dejando que el cielo se refleje en el agua del estanque del patio.
10.000 metros cuadrados de “zelliges”, 67.000 metros cuadrados de escayola y 53.000 metros cuadrados de maderas preciosas, mármoles, y lámparas de cristal de Murano, hacen de este recinto un entorno suntuoso lleno de armonía. La sala de oraciones, con una capacidad para 25.000 fieles, mide 200x100m.

Ahí arriba es donde rezan las mujeres.
Caben 5.000 mujeres.
Techo de la mezquita.
Interior de la mezquita.

En esta plaza caben 80.000 fieles.

Decoración.

Detalles.

Sala de abluciones.

Aquí caben 20.000 hombres.

Espectacular.

En la visita te separan según el idioma, de modo que tu guía habla español y los visitantes que van contigo son Españoles o Sudamericanos y es ahí donde conocí a Fernando y su mujer (gallegos los dos...bueno ella es griega, y está orgullosísima de ello, pero si no te lo dicen apostarías a que es gallega por su inconfundible acento...je, je, je) y a dos chicos andaluces que estaban trabajando en Casablanca (perdonad por no recordar vuestros nombres, pero soy un auténtico desastre para acordarme de los nombres de la gente que me presentan...) y los"lié" a los cuatro para ir al faro Hank que está cerca de la mezquita, pues había leído en foros que el responsable del faro te deja subir (previo pago de propina) y desde arriba se tienen unas vistas espectaculares tanto de la mezquita como de la ciudad.
Para llegar al faro cruzamos una de las muchas "ciudades de hojalata" que existen en Casablanca. Estas poblaciones vienen a ser como las fabelas brasileñas, casas construidas con materiales recogidos por la calle (palets, tejas, maderas, aluminio, etc. ) y habitadas por gente con pocos recursos y bajo o nulo nivel de educación.
Lamentablemente cuando llegamos nos informó el responsable del faro que las autoridades habían prohibido el acceso al faro, por lo que no pudimos subir... Volvimos hacia la mezquita juntos de nuevo y nos despedimos por allí, con lo que cada cual siguió su camino...

Un petit-taxi (10 dh.) me dejó en la agradable zona verde en medio del casco urbano cuyo nombre es Parque de la Liga Árabe, un enorme jardín de 1919 con varios cafés y terrazas.
Desde allí comencé una ruta para conocer algunos los edificios más emblemáticos de Casa (como vulgarmente se conoce a esta mega-urbe). En este mismo parque se encuentra la catedral católica du Sacre Coeur, de estilo neogótico, construida en 1930 y clausurada en 1956. En la actualidad es usada para eventos culturales, tales como exposiciones artísticas, es decir, no es lugar de culto. A pocos metros de allí nos encontramos con edificios notables como el Palacio de Justicia o la Ancienne Prefecture.

Palacio de Justicia.

Ancienne Prefecture.

Antes de seguir con el paseo paré en un Kebab para comer (bocata, patatas fritas y bebida por 33 dh.). La fachada del cine Rialto,le Matin Maroc Soir (a la derecha), la Oficina de correos (a la izquierda) o las ruinas del Hotel Lincol son algunos de los edificios que andaba buscando en mi paseo...

Ruinas del hotel Lincol.
Fachada art-deco del cine Rialto.
Centro de Casablanca.

Volví andando a la medina antigua, rodeada por murallas del s. VXI, para patearla un poco, pero después de ver las medinas de Fez, Meknes o Rabat, no me aportó nada nuevo, así que volví a parar un petit-taxi para que por 15 dh. me llevara a Quartier Habous . El barrio o medina de Habous es una construcción única en Marruecos, ya que fue totalmente proyectada según el modelo tradicional y destinada, en principio, a alojar a la población rural que acudía a Casablanca en busca de trabajo. Obviamente, hay un montón de tiendas, con precios similares, por no decir iguales que en otros lugares, pero con mucha menos masificación. Además, en esta medina encontramos el Mahakma du Pacha (1952), tribunal de justicia, y soberbio ejemplar de arquitectura árabe con bellos azulejos. También aquí está el Palacio Real (1920), rodeado de extensos jardines. El barrio de Habous, llamado también Medina nueva, alberga las mezquitas de Dar Al Makhzen y de Sidi Mohammed Ben Yousssef. El "problema" es que, de nuevo, no me aportaba nada y estaba cansado, por lo que rápidamente volví a la caza del petit-taxi ( 15 dh. más) para ir a descansar un rato a las Twin Towers.

Estas torres, construidas por el arquitecto español Ricardo Bofill (el padre) en 1999, albergan un hotel de 5 estrellas y en su planta 28 tienen un restaurante y una cafetería, que es donde yo me dirigí. Sus 28 plantas y 110 metros de altura también poseen oficinas y un complejo comercial.
Subí hasta la cafetería (llena de gente de alto nivel) con mi chándal lleno de barro, mi mochila (la pequeñita) y mi cámara de fotos y me senté esperando que me dieran la carta (y un buen susto al ver los precios). El café rondaba los 60 dh, la cerveza los 90 dh. y el mojito 110 dh., así que eso fue lo que me tomé, un mojito. Mientras me lo traian pasee por los 4 costados de la cafetería fotografiando la ciudad por el día desde las alturas. Luego me senté y disfrute de la bebida, de los snacks que me trajeron y fui esperando a que anocheciera hasta que tuve las instantáneas que veis a continuación. De las Twin Towers hasta la medina vieja pagué 10 dh. a un petit-taxi y después de cenar en los alrededores me fui a dormir.


Al día siguiente volví a casa. Un consejo, id al aeropuerto en tren, infinitamente más económico que en taxi.

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Hector on Abril 6th, 2010


El petit taxi que cogí cerca del Hotel Regina de Meknes me llevó a la estación de tren por 7 dh. El trayecto en tren es de unas 2 horas y el precio de un billete de segunda clase en un tren muy cómodo es de 65 dh.

Ya estaba en Rabat, capital del Reino de Marruecos desde 1912, una ciudad elegante y tranquila que contrasta con su excitante pasado. Fundada en el siglo X como ribat (monasterio fortificado) fue la capital de Yacoub AlMansur en el siglo XII y de Sidi Mohammed Ben Abdallah en el Siglo XVII.
Poblada desde el siglo III AC, albergó un puerto fenicio, más tarde cartaginés y finalmente romano. Con espacios abiertos que dan al océano, Rabat es una ciudad muy agradable para disfrutar paseando al ritmo tranquilo de esta ciudad privilegiada.

Llegaba con buenas referencias, y he de deciros que me dejó muy buen sabor de boca, me gustó bastante.

Caminando con la mochila a cuestas desde la estación hasta la medina hay unos 10 minutos. La medina está situada entre el estuario del Bou Regreg y el océano Atlántico. La muralla de los Andalusíes o Moriscos (construida por éstos en el s. XVII), al sur, la separa del centro de la ciudad. Al oeste linda con el muro erigido por los almohades en el siglo XII. Allí, entré en el hotel Al Maghrib Al Jadid ( Tel:037 73 22 07 ), donde por 70 dirhams me hospedé en una sencilla habitación individual sin baño.

Después de dejar la mochila y los trastos y descansar unos minutos me dirigí a la Kasbah des Oudaias. El recinto de la kasbah es de la época almohade, excepto la parte que rodea el Jardín Andaluz. Actualmente aquí viven unos 3.000 musulmanes y 24 familias europeas. A mi me recordó bastante a Chefchauen, pues todas las casas están pintadas de azul y blanco ( de ese modo distinguireis las fotos de la Kasbah del resto de fotos de Rabat). Destaca la Puerta de los Oudaias, construida en piedra tallada ocre-rojiza y atribuida a Yacub elMansour, que está considerada una de las joyas del arte almohade. Dentro de la kasbah merecen también mencionarse el Cementerio el Alou , la calle Jamaa, la Plataforma del semáforo, la Torre de los Piratas y el Jardín Andaluz .

Puerta de los Oudaias por fuera.

Puerta de los Oudaias por dentro.

Puerta de los Oudaias y murallas.

El cementerio el Alou es el más viejo de Rabat, la calle Jamaa es la calle principal de la kasbah y donde se encuentra la mezquita más antigua de Rabat, del s XII. Para llegar a la Platafroma del Semáforo sólo tenéis que subir la calle Jamaa, pues al finalizar la misma está esta explanada con vistas al Océano Atlántico, el estuario del Bou Regreg y la vecina Salé, a 3 kilómetros de Rabat y una de las excursiones de medio día más aconsejables para realizar desde Rabat (aunque yo no tuve tiempo de ir allí). Justo bajo la plataforma se encuentra la Torre de los Piratas, fortaleza construida por los portugueses. Si tenemos en cuenta que estamos en la parte más elevada de la Kasbah y que ya estaba cansado de caminar, mi próxima parda dentro de la Kasbah es más que aconsejable. Detenerse en el Café Moro y saborear un té a la menta ( 10 dh. ) y los deliciosos “cuernos de gacela” ( 7 dh. cada uno ), pastelitos típicos de Rabat hechos principalmente de almendra. Desde el tranquilo y precioso café se tienes unas vistas similares a las de la plataforma del Semáforo, viéndose también desde aquí la Torre de Hassan y el Mausoleo de Mohammed V, donde me dirigí un poco más tarde.

Dentro de la Kasbah.
Plataforma del semáforo.

Cementerio Alou.

Océano Atlántico y estuario del Bou Regreg.

Sale desde la plataforma.

Vistas desde el Cafe Moro.

A la salida del café me tropecé con el Jardín Andaluz, construido por los franceses en la época colonial. No es demasiado grande, así que a no ser que seas un apasionado de las plantas o quieras descansar un poco más, unos minutos bastaran para recorrerlo. Al Norte del jardín todavía nos encontramos con un palacio del S. VXII que ahora alberga el Musée des Oudaia, un museo de arte musulmán que no visité por lo que no puedo decir si merece la pena entrar.

Jardín Andaluz con el palacio al fondo.

Parte de la muralla de la Kasbah.

Salí del recinto amurallado de la Kasbah y me adentré de nuevo en la medina por la Rue des Consuls, arteria importante donde en otro tiempo habitaban los representantes extranjeros. Actualmente está repleta de tiendas con recuerdos o souvenirs y está muy concurrida. Es la zona más comercial de la medina. Sus puertas de madera se abren a patios donde hoy en día están instalados sastres, vendedores de alfombras (subastas por la mañana) y tejidos.
A mitad calle paré a descansar en un fastfood tipo kebab, donde por 20 dh. disfruté de un bocadillo a la plancha con carne y ensalada, unas patatas fritas y una cola.

Rue des Consuls.

Rue des Consuls.

Las zonas de la medina menos turísticas.
Cerca de la rue des Consuls.

Sin abandonar esta calle dejé atrás la medina y caminé en dirección a la Torre Hassan( 44 m. ), de finales del s. XII y donde llegué minutos más tarde. Se trata de un minarete inacabado de una mezquita mandada construir por Yacub el Mansour, que a su muerte se interrumpió. Se encuadra dentro del estilo de la Koutoubia de Marrakech y la Giralda de Sevilla (ya que es del mismo yacub el Mansour) y está situado en una explanada con hermosas columnas de mármol y un jardín. La mezquita adyacente fue destruida por un terremoto en 1755 y hoy en día sólo quedan de ella un montón de columnas de mármol.

Vistas de la Kasbah desde la Torre de Hassan.

Columnas de la mezquita y Torre de Hassan.

Justo al lado del recinto de la torre se encuentra el Mausoleo de Mohammed V, atractiva construcción de estilo tradicional marroquí. Se denomina de esta manera a todo el complejo de edificios que comprende al Mausoleo propiamente dicho. Obra maestra del arte tradicional marroquí, en madera pintada, estuco, mármol esculpido y bronce cincelado, una verdadera pasada. En él se hallan las tumbas de Mohammed V y HassanII. La entrada es libre y se entra en una galería desde la que se ve en la parte inferior las tumbas mencionadas anteriormente.

Complejo de edificios del Mausoleo.
Mausoleo de Mohammed V.

Tumbas del Mausoleo.
Interior del Mausoleo.
Detalle del interior del Mausoleo.

Techo del interior del Mausoleo.

Interior del Mausoleo.

Desde aquí hasta mi siguiente destino hay un buen rato caminando, pues son 4 kilómetros, así que como estaba cansado empecé el trayecto caminando, pero lo terminé en petit taxi ( 7 dh. ). Se trata de la Necrópolis de Chellah ( 10 dh. ), de origen meriní ( s. XIII). En su recinto se encuentra la necrópolis, restos de un complejo islámico y también la antigua ciudad romana de Sala Colonia, con abundantes restos de edificios. Todo ello rodeado de jardines con árboles repletos de cigüeñas y nidos de estas, que no se conforman sólo con ellos, pues muchas de las ruinas también están coronadas por sus nidos. Merece una atención especial la decoración exterior del minarete de la Mezquita. Pese a ser poco visitado por turistas, a mi me gustó.

Exterior de la puerta de Chellah.
Interior de la puerta de Chellah.

Ruinas de Sala Colonia.

Ruinas repletas de cigüeñas.

Interior de Chellah, muralla.

Saliendo de la necrópolis volví a entrar a las murallas de Rabat por la puerta Bab Zaer, pues no muy lejos de allí está el mechouar, una zona ajardinada con amplias avenidas peatonales, árboles, una mezquita y edificios administrativos y militares, además del Palacio Real ( s. XIX ) o Dar el Makhzen, actual residencia del rey de Marruecos.

Puerta del mechouar.
Mezquita.
Palacio Real.

Un paseo por la zona del palacio y de regreso a la medina, pasando de nuevo por la estación de ferrocarril y llegando al hotel, de forma que había cubierto un recorrido más o menos circular.

Descansé un poco en la habitación y antes de que anocheciera salí a pasear por la medina y sus zocos para hacer las últimas compras del viajes como dos camisetas para los peques de casa por 60 dh. las dos y dos pequeños tagines decorativos pintados a mano por 40 dh. los dos. La comercial Rue Souikka alberga además de zocos y tiendas, la gran mezquita.

Exterior de la Medina. Gran Mezquita.
Rue Souikka.

Gran Mezquita.

Se hizo hora de cenar y comí un bocadillo de huevo frito con patatas fritas por 9 dh. y un vaso de garbanzos cocidos con especias y sal por 2 dh. ( esto en un puesto callejero).

En el paseo conocí a varios españoles adolescentes que vivían en Rabat y estuve charlando un rato con ellos. Son hijos de diplomáticos y trabajadores de la embajada española.

Antes de volver al hotel y dormir, fui a un internet donde por 4 dh. la hora chateé con mi mujer y navegué un poco por la red.

Rue Souikka.

Rue Souikka.

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Me levanté el primero así que fui el "encargado" de despertar a Ricky y a Fito. Habíamos quedado a las 9 en la plaza el-Hedime con Eli y Iolanda además de con el taxista que nos trajo desde la estación de ferrocarril. El precio pactado el día anterior fue de 300 dh. o sea 50 dh. por persona por llevarnos hasta las ruinas romanas de Volubilis, el cercano pueblo Mulay Idriss y volver a Meknes a mediodía.

Antes de eso nos duchamos, pasamos las maletas a la "habitación de guarda maletas" y de camino nos zampamos un pastel marroquí cada uno. Bueno, más que un pastel era un trozo de mese con azúcar por encima, relleno de nocilla, por menos de 5 dh.

Volubilis ( 20 dh.) son las ruinas de la antigua capital romana de la Mauritania Tingitana. Se pueden admirar el foro, capitolio, mercado, arco de triunfo, termas, barrios de casas y almazaras, que constituían su riqueza. Aunque las estatuas se encuentran en el museo de Rabat, las ruinas y los mosaicos merecen cumplidamente la visita.

Los vestigios de esta ciudad antigua, que forman un conjunto notable por la belleza del lugar y la amplitud de las ruinas, harán las delicias de los apasionados de la antigua Roma.

Aunque el relato la visita guiada que expongo a continuación es bastante claro (es una mezcla de varios trozos de distintas guías) y el plano ayuda bastante, una vez en el terreno es bastante difícil saber donde está cada cosa y te puede costar ubicarte. Si quieres ganar tiempo lo mejor es hacerte con un guía. A nosotros nos siguió un marroquí muy simpático intentando vendernos postales, el que veis sentado en el solarium de la derecha. Poco a poco fue guiándonos y contándonos la historia de la ciudad y donde estaba cada casa. La verdad es que no teníamos intención de contratarlo, pero se lo curró mucho, así que al final de la visita le dimos 50 dh. Fue particularmente gracioso cuando nos enseño el prostíbulo de la época, pues "engañó" a Ricky y a Iolanda para que se sentaran en una piedra donde estaba él sentado, en una posición en concreto, y cuando se levantó los dejó tal y como se ve en la foto. No recuerdo con exactitud cada foto a que casa pertenece (algunas si), pero si estáis muy interesados siempre podéis pinchar en la web oficial del sitio arqueológico.

Je, je, je...
Yo no podía ser menos.

Desde el puente sobre el uadi Fertassa, un camino asciende a través de la tupida vegetación hacia la parte más antigua de la ciudad, donde pueden verse un almacén de aceite y la casa de Orfeo, que no solo destaca por su tamaño, sino por conservar admirables mosaicos, uno de los cuales representa a “Orfeo y la lira”, el más grande hallado en las ruinas. A la izquierda del atrio, en el suelo del triclinium, el mosaico muestra nueve delfines retozando en medio de las olas. Al lado se encuentran las termas de Galiano donde todavía distinguimos la sala de calderas donde se calentaban los calderos de bronce.

Hacia el norte está el foro ( la foto de la derecha es del foro y la basílica), plaza pública rodeada de termas y ubicada, al igual que otros edificios importantes, en el corazón de la ciudad. En el lado este del foro hay un pequeño tramo de escalones y tres arcos que conducen a la Basílica. Aquí se reunía la curia (senado) y hacía las veces de bolsa comercial y de tribunales. El templo se distingue por sus columnas con capiteles corintios y por el pequeño altar al pie de una amplia escalera. Al sur de la basílica está el Capitolio, donde se ejecutaban ritos públicos en honor a Júpiter, Juno y Minerva.

Yo, Ricky, Eli, Fito y Iolanda.

El Capitolio.
El Capitolio.

Un poco más adelante nos encontramos la Casa del Atleta (mosaico de la izquierda), que toma su nombre del atleta “desultor” o saltador de cuádriga, que participaba en los Juegos Olímpicos. Éste saltaba de su caballo o su cuádriga en medio de una carrera y volvía a montar inmediatamente. Dentro hay un mosaico que reproduce al desultor en forma de parodia, desnudo montado en un burro de espaldas a tiempo que sujeta un cántaro a modo de premio.
Tras ella aparece la Casa del Perro, al oeste del arco de triunfo, de planta típicamente romana. Una puerta doble se abre a un vestíbulo que a su vez conduce al atrio. Esta dependencia, rodeada en tres de sus lados por una columnata, alberga un estanque y da paso a un comedor o triclinium. En 1916 se descubrió la estatua de bronce de un Perro, de ahí el nombre de la casa. Hoy se expone en el Musée Archéologique de Rabat.

Más lejos, a la izquierda, puede verse el Arco de Triunfo, erigido según la inscripción del mismo en el 217 d.C. por el gobernador Marco Aurelio. Estaba coronado por un carro tirado por seis caballos. El arco se reconstruyó en 1933 y señalaba el inicio del Decumanus Maximus, la vía principal de casi 500 metros de longitud y 12 metros de ancho y que llegaba hasta la Puerta de Tánger, al noreste. A lo largo de esta larga arteria se alineaban las mansiones de los poderosos de la ciudad y donde se pueden observar bellos mosaicos. La Casa de las Columnas, la Casa del Caballero (con un mosaico que representa a Baco espiando a Ariana dormida), la Casa de los Trabajos de Hércules, la Casa de las Cuatro Estaciones y la Casa del baño de las Ninfas, componen el barrio noble y poseen mosaicos. La Casa de Gordiano, de un gobernador romano, destaca por las 12 columnas que se elevan delante de ella y por el estanque en forma de herradura.
Volviendo hacia el arco de triunfo, se encuentra la mansión más suntuosa del complejo, la Casa del Cortejo de Venus, cuyas habitaciones ( o lo que queda de ellas) están pavimentadas de mosaicos.
Paralelo a esta vía principal, y unos metros más al sur, todavía podemos observar algunos tramos del acueducto que transportaba agua a la ciudad.

Mosaicos.
Vía Decumanus Maximus.
Más mosaicos.
La casa de las columnas.
Mosaico de Medusa.
Todos bastante bien conservados.
Parte de un molino.

Uno más.
El último.

Desde muchos puntos de las ruinas se divisa perfectamente nuestro siguiente destino, Mulay Idriss, a unos 2 kilómetros de Volubilis y 26 de Meknes. Si os fijáis en las fotos, tiene forma de dromedario.

Situada en el macizo del Zerhoun, esta encantadora ciudad, está considerada ciudad santa por los marroquíes, pues Mulay Idriss alberga la tumba del primer soberano que reinó en Marruecos. Cada año, en los meses de agosto o septiembre, miles de fieles peregrinan a Mulay Idriss, atrayendo también a viajeros interesados y dando lugar a un animadísimo evento con mucho color tradicional.

Como siempre se nos pegaban los guías pese a decirles que no queríamos a nadie, así que finalmente nos acompañó un chico muy a nuestro pesar, al que al final del trayecto le dimos sólo 20 dh. entre todos.

La ciudad está construida en pronunciada pendiente y la mayoría de los callejones tienen peldaños. El barrio de Khiber domina el resto de la ciudad, que puede contemplarse desde la terraza adyacente a la mezquita de Sidi Abdallah. Desde allí se baja hacia la zauía de Mulay Idriss, que no se puede visitar. El minarete cilíndrico, construido en 1939, tiene un techo de cerámica verde con textos extraídos del Corán.

Los "vehículos" de Mulay Idriss.

Atrás en lo alto el barrio de Khiber.

Mulay Idriss y su zauía.

Volubilis vista desde Mulay Idriss.

Antes de volver al taxi nos dimos un paseo por el pequeño mercado que hay junto a la plaza central. Os dejo con unas cuantas fotos del mercado.

Pollos vivos, los matan cuando los compras.
Lo mismo pasa con los pavos.

Mercado.Puestos de fruta.

Mercado.

Volvimos a Meknes y ya era hora de comer. El taxi nos dejó de nuevo en la plaza el-Hedime, justo delante de la majestuosa puerta Bab Mansour o Puerta del Victorioso, de dimensiones colosales (16m. de altura) y notable por su decoración. Está considerada una de las más bellas del país. La comenzó a edificar Mulay Ismail cerca de 1672 y la terminó su hijo en 1732.

Convencimos a Eli y Iolanda para comer en el bar donde cenamos la noche anterior, así que una hora más tarde ( lo que tardaron en hacernos la comida) estábamos disfrutando de un tradicional tagine cocinado a fuego lento. Con bebida incluida salimos a 35 dh. por persona.

Después de comer me despedí de los cuatro y continué visitando Meknes. Me adentré desde la plaza por la medina, entre los zocos y mercados, callejeando y haciendo algunas compras para mi mujer hasta llegar a la Madresa Buoinania ( 10 dh. ). Famosa por su decoración en mosaico de loza, estuco y madera esculpida (siglo XIV) y la vista que ofrece de la medina. Esta escuela Coránica situada frente a la Gran Mezquita (no visitable para los no musulmanes) es del S XIV. Después de callejear sin seguir ningún camino en particular, perdiéndome entre la gente, volví a la Plaza el-Hedime y de allí a la Kasba o Ciudad Imperial. El Barrio Dar el-Keriba (Kasba o Ciudad Imperial) es alrededor de 4 veces más grande que la medina. Lo protege una línea doble de murallas y monumentales puertas, dando similitud de alcázar inexpugnable, pero no tiene demasiado interés.

Puesto de dulces marroquíes.
Puesto de aceitunas.

Mercado.

Callejeando por Meknes.

Zocos.

Actuaciones en la plaza el-Hedime.

Entretenimiento para los locales.

Kasba o Ciudad Imperial.

Kasba o Ciudad Imperial.

Cené un bocata por 10 dh. y me fui al hotel a descansar, al día siguiente tocaba viaje en tren hasta Rabat.

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Hector on Marzo 14th, 2010


Como ya conté en el relato del Martes 9 de Febrero, había quedado con un chaval que el día anterior me había dejado colgado, así que tras desayunar esperé un rato frente a la puerta del hotel. Minutos después salieron dos jóvenes con pinta de paisanos, y les pregunté si iban a visitar la medina, por si les interesaba compartir guía.

Mientras hablábamos y nos presentábamos (se llaman Fito y Ricky) pasaban los minutos, y como el chico no venía, decidimos no esperarlo.

Los dos chicos catalanes habían llegado la noche anterior, así que me ofrecí a guiarlos por donde yo ya había estado, para que fueran situándose, y quedamos en que los llevaría hasta la gran Mezquita, que era más o menos hasta donde yo había estado sin ningún tipo de acompañante o guía, y una vez allí ya veríamos si continuábamos, tal y como pasó.

Así que subimos por Talla Kebira hasta llegar a la Madrazza de Bou Inania y la Casa del reloj. Rápidamente visitaron la madraza y les enseñé los dos fonduc que había poco más adelante, hasta llegar a la Madraza el-Attarine, en pleno zoco el-Attarine, laberinto de callejones donde se venden artículos de "lujo".

A pocos metros de la madraza está la Mezquita el- Qarauiyyin, no visitable para los no musulmanes. Es el edificio de culto más imponente del Islam magrebí, y la más antigua de Marruecos. Se pueden hacer fotos desde fuera. Es la que está arriba a la izquierda y derecha. Siguiendo un poco más adelante encontramos una pequeña plaza llamada Plaza es Seffarin, a la derecha e izquierda. Desde esta plaza intenté llevarlos al barrio de los curtidores Chouara, al norte de la plaza, pero ya les avisé que lo veía muy difícil, pues allí me llevaron y no me fijaba tanto por donde caminaba. De camino, o más bien mientras avanzábamos al tun tun, entramos en una cooperativa donde se tejían alfombras de varios tipos de materiales, bueno, nos entró el encargado o dueño para enseñarnos el trabajo artesanal, llevarse alguna propina y porque no, intentar vendernos alguna alfombra, cosa que no consiguió.

Fabricación a mano de alfombras.

Cooperativa donde se tejen alfombras.

Por si quedan dudas de cual es el mejor equipo del mundo...

Este hombre nos indicó el camino hacia los curtidores, pero como lo veíamos difícil de encontrar, nos llevó un chico. Como el día anterior, accedimos por una tienda de artículos de cuero (previo pago de 10 dh. por persona) hasta una terraza desde donde se veían los curtidores. Intenté ubicarme, es decir, buscar la terraza desde donde el día anterior divisé los curtidores, pero pronto me dí cuenta de que no se trataba de los mismos curtidores. Estos eran bastante más grandes y amplios, y las tinas de colores eran mucho más abundantes y con una gama de colores más amplia y vistosa. Estos eran los curtidores más grandes de Fez, los que salen en todas las fotos de revistas y guías. Pasé de la decepción del día anterior tras ver aquellos, a la alegría de haberme "tropezado" por casualidad con estos. Incluso el mal olor era más apreciable en estos curtidores.

Fijaros en la gran variedad de colores.

Las pieles secándose.

Salimos de allí y decidimos buscar, con ayuda de los planos y preguntando de vez en cuando, la Plaza Nejjarine (fotos a la izquierda, derecha y debajo). Mientras caminábamos, Fito y Ricky me comentaron que esa misma tarde cogerían el último tren hacia Meknes, así que, aunque mi intención era pasar una noche más en Fez (cuando llegué al Hotel Cascade reservé para tres noches), decidí irme con ellos y compartir tanto el taxi del día siguiente hacia Volubilis y Mulay Idris, como habitación en Meknes. Esto haría que los tres nos ahorráramos unas pelillas y por el momento nos estábamos llevando muy bien (y así siguió hasta el que tuvimos que separarnos por seguir diferentes rutas). Poco después nos encontramos con dos chicas catalanas, Eli y Yolanda, que ya habían coincidido con Fito y Ricky. Ellas iban acompañadas de un chico de 14 años muy simpático que les hacía de guía, y como ya habían visto lo mismo que nosotros, nos acompañaron a la plaza que estábamos buscando, bueno, más bien nos llevó el "guía".
De camino atravesamos los zocos de las especias y después de ver la plaza, y comer unos bocadillos de carne picada a la plancha con especias, nos despedimos de nuestro guía y le pagamos (10 dh cada uno, es decir, 50 dh).

Nuestro "restaurante" de comida rápida.
De Izq. a Der. Iolanda, Eli, Fito, el guía, yo y Ricky.

Yo volví con Ricky y Fito al hotel, recogí mi equipaje y me dispuse a pagar. Como había reservado para tres noches y eran más de las 12:00, pretendían que pagara 3 noches. Yo, aunque llegué al hotel cerca de las 14:00, no pude instalarme hasta pasadas las 16:00, que era más o menos la hora actual, por lo que insistí en pagar sólo dos noches, es decir, 160 dh. Al final, ni para ti ni para mi pagué 200 dh (2 noches y media) y me fui por no discutir más (y porque no tenía 160 dh. sólo tenía 2 billetes de 100).

Zocos.

Un petit taxi nos llevó a la estación de ferrocarril, pero antes paramos un momento frente a las puertas doradas del Palacio Real, pues como había estado por allí dos días antes, sabía que estábamos cerca y le pedimos al taxista que nos llevara unos minutos, de ese modo, Ricky y Fito podrían verlas.

Medina de Fez.

Zocos en la medina.

Unos minutos más tarde, y por menos de 15 dh. estábamos en la estación de ferrocarril donde por 20 dh. por persona teníamos un billete de segunda para Meknes. Entramos en el tren y vimos que se trataba de un tren bastante moderno, de dos plantas y bastante cómodo pese a ser segunda clase. Minutos después, y por casualidad, subieron Iolanda y Eli, las chicas con las que habíamos compartido visita horas antes (aunque sabíamos que era su destino, no sabíamos a que hora cogerían el tren).

En el tren quedamos en compartir taxi desde la estación de ferrocarril de Meknes hasta la medina, y también para el día siguiente ir a Volubilis y Mulay Idris ( con el consiguiente ahorro para los cinco por compartir los gastos).

Meknes o Mequínez está situada en el centro norte del país, a 267 km al sur de Tánger; a 60km al oeste de Fez y a 138 km al este de Rabat. Más pequeña y tranquila que Fez , es la quinta ciudad más grande del país, tiene una población de 450.000 habitantes. La ciudad forma parte del Patrimonio de la Humanidad ya que representa a la perfección como era una capital del Magreb del siglo XVII, que combina a la perfección elementos de planificación islámicos y europeos.

Meknassa de los Olivos- (Azeitún, da origen a la españolísima palabra aceituna), es una fundación berebere del siglo IX, pero hasta 1069 no toma su verdadero carácter, cuando los Almorávides construyen un bastión y una alcazaba. Tras pasar por asedios, conquistas, abandonos y reconstrucciones, Meknes alcanza su apogeo bajo el reinado de Mulay Ismail que la hizo su capital.
Este sultán alauí, contemporáneo de Felipe IV, embelleció Meknes dotándola de murallas con puertas monumentales, jardines, mezquitas, alcazabas y su primer palacio, Dar Kebira. El resultado es una de las ciudades más monumentales de Marruecos.

Actualmente Mequínez es una atractiva ciudad llena de vida nocturna y con muchos restaurantes donde degustar la más tradicional comida marroquí. Dado que Fez le resta protagonismo en cuanto a destino turístico, la ciudad respira un ambiente más relajado y en ella los viajeros podemos estar más a salvo del acoso de los vendedores o de los guías no oficiales que intentan timar a la primera de cambio. Además es un buen lugar donde realizar las compras del viaje ya que los precios son más razonables que en Fez.

Tres zonas bien demarcadas (al igual que ocurre en Fez), la Medina, la Ciudad Imperial y la Ville Nouvelle componen esta urbe.

Llegamos a la estación de la Ville Nouvelle y un grand taxi nos llevó a los cinco a la plaza el -Hedime, centro de la medina y próxima tanto a los alojamientos baratos de mochileros que buscábamos los catalanes y yo, como al riad que tenían las chicas reservado. El mismo taxi que nos llevó allí, fue el que reservamos para el día siguiente a las 9:00 para ir de excursión.

Ahora tocaba buscar alojamiento, y tras preguntar precio en uno de los económicos, fuimos al cercano Hotel Regina ( tel. 035 53 02 80 y foto de la derecha) , donde reservamos una habitación triple( 180 dh. ) para hoy y una sencilla ( 80 dh. ) para mi para el día siguiente. El hotel estaba bastante bien (relación calidad-precio) y a sólo 2 minutos andando de la plaza.

Empezamos nuestra visita nocturna (pues ya había anochecido) después de merendar unos bocadillos de carne a la brasa con especias por 9 dh. La plaza El Hedim, inmensa explanada (200m de largo por 100 de ancho), está particularmente animada por la noche. Bordeada por construcciones modernas, entre ellas un mercado cubierto de frutas y verduras, donde se pueden comprar sus famosas aceitunas es el centro más animado de Meknes.

Nos introdujimos en la medina por la calle que nace junto al museo Dar Jamaï , en la misma plaza. Callejeamos por los zocos, enjambres de pequeñas calles (algunas cubiertas) repletas de comercios y talleres, como si d el S.XVII y XVIII se tratara. Los ferreteros (akarir), abaceros (bezzazine) y vendedores de telas (serrayriya), en la Rue des Souks; mientras que los metaleros (baddadin) ocupan la vieja Rue des Armuriers. Otros zocos son el de los Carpinteros, junto a los de los bastidores de latón y cobre y poco después el de los zapateros.

Se puso a llover, y decidimos descansar tomándonos un té verde con menta en un bar muy cutre que teníamos al lado. Lo que finalmente iban a ser tres tés, se convirtieron en seis (por sólo 1,1 dh. los seis) y una agradable charla con un hombre de allí, que luego amablemente nos acompañó por la laberíntica medina hasta la plaza, enseñándonos partes de la misma que sólo el azar hubiera hecho que encontrásemos. Ni nos pidió ni admitió que le diéramos propina, afortunadamente todavía queda gente honrada y amable por el mundo...

Fito, Ricky y yo un bar con locales.

Cenamos en la calle del hotel en un pequeño bar sin turista alguno un delicioso tagine y pan para dar y vender por 30 dh. por persona, eso si, hecho a fuego lento, pues pese a ser dos personas en la barra y no haber nadie, tardaron 45 minutos. Fito dijo unas diez veces que estaba buenísimo...

Ricky, Fito y yo justo antes de cenar.

Por la noche nos quedamos bebiendo whisky que llevaban los catalanes y contando historias, chistes y demás hasta hartarnos de reír...

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Hector on Marzo 4th, 2010


Me desperté temprano, más o menos sobre las 7:30, así que cogí mis apuntes y planeé lo que iba a ver ese día. Me compré algo para desayunar y me tomé un zumo de naranja (3 dh) mientras esperaba al chico que me iba a hacer de guía, pero como pasaba de la hora y no venía, decidí ir por mi cuenta.

En primer lugar, hay que decir que la medina de Fez el-Bali es una de las mayores y más fascinantes del mundo. Aquí parece que el tiempo se ha parado hace mil años, sin dejar que la influencia occidental penetrara.
Empecé al lado del hotel, en la puerta Bab Boujeolud y tomé como punto de referencia las dos calles que salen de aquí: Tala kebira y Tala el-Sghira, que atraviesan la medina casi paralelas para unirse más adelante al llegar a la mezquita de Karaouiyine.
La primera callejuela que sale a la izquierda conduce a Talla Kebira una de las calles comerciales más importantes de este barrio y está cubierta parcialmente de cañizo. A nuestra derecha queda la Madrazza de Bou Inania (entrada 10 dh y las 4 primeras fotos del artículo.). Es la más grande y suntuosamente decorada, aunque ya no se utiliza como escuela coránica. La construyeron los benimerines entre 1350 y 1355 y es la única madraza marroquí con almimbar (púlpito) y alminar. La puerta con batientes en madera de cedro laminados en bronce esculpido, peldaños con cantos de onix decoración caligráfica y floral y la cúpula de estalactitas en madera pintada, manifiestan su riqueza. Hay un patio central con un oratorio y en los pisos superiores los alojamientos de los estudiantes. Frente a ella se eleva la Dar el-Magana o Casa del Reloj que contiene un reloj de agua.
Siguiendo por la misma calle, unos metros más adelante nos encontramos dos de las muchas fonduk o fondac que hay en Fez. En tiempos había hasta 200 fonduk en Fez el-Bali, llenos de estudiantes, comerciantes y viajeros, alguno de ellos ha conservado su estructura y ahora son talleres o tiendas de pieles. No son más que grandes casas con amplios patios centrales repletas de habitaciones donde antaño se alojaban los extranjeros. La primera que visito está a nuestra izquierda, mientras que la siguiente se localiza a la derecha.

Dar el-Magana o Casa del reloj.

Fonduk transformado en tienda.

Entrada del primer Fondac.

El primer Fondac visitado.

Más adelante nos encontramos con el zoco de los zapateros y el de los artesanos del cuero y todos los demás que visité al día siguiente, yo continué sin dejar la calle principal, pues me sentía completamente desorientado y desubicado, aunque más o menos sabía hacia donde iba, no siempre caminaba por la calle o el tramo de la misma que yo creía. Así que seguí "recto" por Talla Kebira hasta que me "tropecé" de frente con la Madraza el-Attarine o madraza de los Espejos (10 dh.) construida entre 1323 y 1325 por el sultán benimerín Abu Said Toman y una de las maravillas de la arquitectura árabe. Posee todos los elementos típicos de una escuela medieval islámica, un patio pavimentado con alicatado zellij en tonos marrones y blancos, una fuente de abluciones, sala de oraciones, celdas de estudiantes, etc. Una corta visita y, viéndome todavía desorientado, y sabiendo que las curtidurias no se podían ver sin guía, intenté agenciarme un guía falso. Las fotos de derecha e izquierda son de la Madraza.

Los primeros que me abordaron me pedían 100 dh. y tuve que llegar a ese precio para poder empezar a hablar con él, no me dejó regatear, directamente se iba en busca de otro "pardillo". Cuando le dije lo que pretendía ver, y que no me interesaba ir de tiendas (y no se iba a llevar comisión por mis compras), directamente se fue. Poco después negocié con un chaval de unos 15 años por 80 dirhams todo el día, pero le puse unas condiciones, por la mañana quería terminar de ver la medina y el barrio andaluz, y por la tarde, iríamos a Sefrou, Ifrane y a Imouzzer al Kandar en taxi, pero sólo porque el chaval insistió, pues mi intención era pasar todo el día por la medina y al día siguiente hacer en taxi los alrededores de Fez, es decir, las tres poblaciones citadas anteriormente.

Pues bien, el listo de mi guía, pese a haberle advertido me llevó primero a una tienda bastante escondida y después a los curtidores. Se accede a ellos por dentro de tiendas de cuero, pues los curtidores están en grandes patios, y digo están porque hay varios (yo no lo supe hasta el día siguiente). Desde la terraza de la tienda, además de divisar la Gran Mezquita o Mezquita el-Qarauiyyin (arriba a la derecha), o las Tumbas de los Sultanes Benimerines (a la izquierda), veremos los patios donde están las tinas para efectuar el proceso de limpieza, curtido y teñido de la piel, y en los alrededores exposición de los artículos. Aunque es una zona normalmente invadida por un olor algo desagradable, ese día la cosa era soportable ya que estaba nublado. Sin ninguna duda, es lo más pintoresco de Fez. Aquí las pieles de oveja, cabra, vaca y camello se someten a varios procesos (eliminación de pelos y carne, inmersión en cubas, secado y enjuagado) antes de estar listas para ser teñidas. Las cubas se utilizan para empapar las pieles una vez retirado el pelo y la carne. La solución que las convierte en cuero se obtiene de la corteza del granado o de la mimosa. Las pieles secas se enjuagan en agua antes de ablandarse con baños de soluciones grasientas. Una vez curtidas se secan en las azoteas y colinas. Se tiñen después con pigmentos naturales obtenidos de plantas y minerales y con pigmentos químicos. Yo me quedé bastante despagado, pues los colores de las tinas que yo veía eran básicamente marrón y derivados, y no encontraba ni los colores ni las dimensiones imaginadas tras ver fotos del lugar... (lógico si pensamos que en vez de llevarme a los más grandes y famosos, me llevó a la tienda de artículos de cuero de algún amigo o familiar).

Pieles secándose en los curtidores.

Curtidores.

Curtidores.

Curtidores.
Vistas desde la terraza de los curtidores.
Vistas desde la terraza.

Tienda desde la que accedí a la terraza.

De allí mi guía me hizo pillar un petit taxi (unos 10 dh.) para ir al Barrio de los Andaluces, pero como nos venía de paso, nos acercamos al Fuerte (Borj) Sud desde donde hay unas vistas de la ciudad increíbles y es la mejor forma de entender como se conforma la ciudad, la complejidad de su trazado, propio de una ciudad medieval, la capa de antenas parabólicas que cubren las azoteas de la medina, por que Fez es, sobre todo, una ciudad para deambular sin orden, sin concierto y sin prisas, comprender con toda su intensidad como se vive y se sufre en la ciudad mas representativa del Marruecos medieval. Callejones y pasajes que desbordan vida en sus gentes, actividad en sus zocos y lujo en sus enmascaradas residencias con sus jardines.

Vistas desde el fuerte.
Vistas desde el Borj.

Medina de Fez.

Gran Mezquita.

Fez.

Ya en el Barrio de los Andaluces, originariamente habitado por los desterrados de la España musulmana en el año 818, con la Mezquita Andaluza (que pese a que le había dicho que me la enseñara no hizo), la Madraza El-Sahrij (1321), tercera más importante de Fez y con el mismo precio que las dos anteriores, 10 dh. y el Mausoleo de Sidi Bou Ghaleb, situada en la calle del mismo nombre (que tampoco me enseñó). La Madraza no está mal, pero habiendo visto las dos anteriores, no aportaba nada nuevo, por lo que sólo recomiendo su visita si os entusiasma el arte islámico o si no habéis visto todavía ninguna madraza. Me llevó sin embargo a una casa o Riad (20 dh.)que no hacía las veces de alojamiento, pero que tenía un patio interior, varias alturas y muchas habitaciones, todo decorado al estilo árabe, tal y como se aprecia en las fotografías. Particularmente no me atrajo nada en especial en este barrio, bien porque estaba algo decepcionado, bien porque me lo enseñaron aprisa y corriendo, o porque sólo vi una pequeña parte de lo que es, el hecho es que si vais apurados de tiempo, por mi experiencia os digo que es prescindible.

Barrio de los Andaluces.
Barrio de los Andaluces.

Detalle del Riad.

Antes de irnos en grand taxi a Sefrou (insisto en que el chico me insistía en que era lo mejor, pero era lo que a él le interesaba), el chico tenía que pasar por su casa, así que cogimos un petit taxi y como nos venía de paso, le dije que me llevara a las Tumbas de los Sultanes Benimerines, aunque en vez de allí, me llevó al Hotel Meneries desde donde también hay buenas vistas de la ciudad. El guía estaba haciendo lo que le daba la real gana, esto me olía a que no iba a cobrar, y por lo tanto iba a tener problemas, mucho se lo tenía que currar por la tarde para que las cosas cambiaran...

Fuimos a la parada de grand taxi más cercana, y "el listo" se había traído un colega con él, además me dijo que lo mejor era que le diera el dinero que costaba el trayecto (dijo que unos 300 dirhams) y que él negociaría. Como insistía tanto, le dije que sólo llevaba 100 dh y se los dí, pensando que en caso de tener problemas, sería como haberle pagado el servicio de guía (aunque no se lo merecía). Tras hablar con un par de taxistas, me dijo que estaban en huelga, pero que podíamos ir en autobús hasta Sefrou, de allí a Ifrane y después a Imouzzer al Kandar, esto último ya en taxi desde Sefrou. Caminamos unos 10 minutos hasta la parada de autobús, y ellos compraron 3 billetes y tres yogures para beber, uno para cada uno, en plan "buen rollo", pero con mi dinero, claro, luego pretendían cobrar, pero eso es otra historia que os contaré más tarde.

El autobús se caía a trozos, era bastante viejo y apenas te cabían las piernas en tu plaza. Empezó a llover y unos kilómetros después de salir de Fez, el autobús se averió y nos hicieron bajar a todos. Así que ya nos ves a todos, en medio de la nada, al lado de la carretera y empapándonos por la lluvia. Unos se iban a pie (faltaban todavía unos 25 km), otros hacían autoestop y a mi, mis "guías" no sabían explicarme que pasaba. Suerte que unos 20 minutos después vino a recogernos un autobús, esta vez más nuevo que nos llevó hasta Sefrou.

Sefrou (33km):Pequeña ciudad blanca al pie del Medio Atlas, en sus alrededores se encuentran las cascadas del oued Agaï ( donde pese a insistirle al guía no me llevó). Es uno de los pueblos más antiguos de Marruecos descansando siempre a la sombra de Fez. La visita de Sefrou, es una buena elección si dispones de tiempo, pero prescindible si no es el caso o prefieres callejear por los zocos de Fez. Tiene una Medina con algunas particularidades que la hacen mas que interesante de visitar.
Para empezar, la medina esta atravesada por un río, el Wadi Aggai, (bueno, un riachuelo, más bien) que la divide en dos; a un lado la parte árabe (berebere en realidad) y al otro la parte judía, ya que, antaño, Sefrou tuvo una muy fuerte presencia judía; cuatro puentes sirven para atravesar el río (verdadera alcantarilla de la ciudad, la verdad es que ha sido el pueblo más sucio por el que he pasado) y unen ambas partes; además este río, va encauzado entre las casas; la medina, además, tiene bastante vegetación en los márgenes del río y, cosa rara, está bastante bien pavimentada (no en todas partes, claro), con muchos edificios encalados de blanco (parte judía), por lo que la llaman la ciudad blanca, además de la ciudad de las cerezas; Sefrou es, básicamente agrícola (sus mercadillos de frutas y verduras son espectaculares) y su producto estrella son las cerezas; obviamente, la medina es un mercadillo...como en todos lados, pero bastante menos masificado, a nivel turístico, de lo que podrías esperar (te da una imagen bastante real del Marruecos rural); además, esta Medina no es grande, es fácil de recorrer (no se necesita guía en absoluto) y con la referencia del río y las 4 calles principales donde están todas las tiendas, uno no se pierde.... demasiado! Yo iba con el guía, pero antes de todo eso os cuento lo que pasó. Llegamos en bus y nos estaban esperando dos amigos del guía, uno Marroquí y otro Italiano, con el que mantengo contacto por facebook. Antes de entrar en la medina comimos en un bar sin turistas por un precio tirado, aunque no pagué yo (bueno, o si, con los 100 dh. que tenían que ser para el taxi).

La Medina tiene dos entradas importantes :

•La puerta Bab el-Maqam, situada delante de la Plaza Moulay Hassan, (una semicircunferencia enorme, parcialmente pavimentada), que es la plaza donde paran los autobuses y los grand taxis, en el lado norte

•La puerta Bab Merba, delante del Mercado, en el lado sur de la ciudad y que es el acceso principal al barrio judío o Mellah.

Pero nueve puertas de acceso. Sus zocos, emplazados en los alrededores de la Gran Mezquita.

Después de comer y del corto paseo por la medina, yo esperaba ir en taxi o bus a Ifrane, pero nos fuimos a un bar a tomar algo y a esperar al chico italiano y al marroquí. Allí no paraba la gente de todas las edades de tomar te con menta y fumar hachís,, y como no, el listo de mi guía iba a gastos pagados. Yo no paraba de decirle que teníamos que marcharnos, pero el muy cabrón, que ya sabía que todos los grand taxis estaban en huelga y que en bus no podíamos ir (por razones de tiempo y vuelta a Fez) me daba largas, hasta que finalmente decidieron volver a Fez, y mientras unos iban a sacar los billetes de autobús y otros iban a recoger unas maletas para llevarlas a Fez, mi "guía" y yo íbamos en busca de un grand taxi ( pues él seguía intentando engañarme, a lo que yo hacía como si lo consiguiera, pues mi único objetivo era volver a Fez y, por supuesto, no soltar ni un dirham más). Lógicamente no me dijo que estaban en huelga y se acercó para hacer el "paripé" y después llevarme a la estación de autobús.

Lo peor del día fue la vuelta en autobús, pues fue ahí donde el chaval, al hablarme de sus "honorarios" se dio cuenta de que no iba a cobrar. La media hora que duró el trayecto se la pasó diciéndome que habíamos hecho un trato y que tenía que pagarle 100 dirhams, aunque el trato cerrado eran 80. Yo le respondía que como él no había cumplido parte del trato, pues ni vi cosas de la medina que le había dicho que quería ver, ni los pueblos mencionados anteriormente, por lo que no iba a cobrar. Además, no hizo caso de mis preferencias en ningún momento, y eso también formaba parte del "trato". En sus desesperados intentos de cobrar dijo que los 100 dh. que le había dado eran para gastos, que eso no eran los honorarios pactados, pues habíamos viajado en bus, comido y fumado (ellos compraron hachís y se inflaron a fumar) y los 100 dh. se habían gastado en eso. Yo le dije que de esos gastos había sobrado, pues yo no tenía porque pagar sus vicios ni los trayectos de sus colegas, ni su comida, por lo que se tendría que conformar con las sobras. Luego vinieron las amenazas, que si mi amigo está loco, que si tendrás problemas con la policía o con el hotel, etc. No hay que hacer caso, son chiquilladas y lo que pretenden es que "sueltes la mosca". Por esto en el artículo del día anterior, cuando explico el tema de los Guías oficiales, y los falsos, insisto en coger un niño y no un joven o adolescente como falso guía.

Ya había anochecido cuando bajamos en la estación de autobuses de la villa nueva, y yo me encaré con ellos tres, enviándolos a freír espárragos, así que me largué ante sus miradas de rabia e impotencia sin darles nada más. Me costó mucho coger un petit taxi para volver a la medina, no paraba ninguno, y en la parada había tanta gente que era imposible. Fui preguntando para coger un bus, y un estudiante local me dijo que él iba en esa dirección, de hecho, vivía muy cerca de mi hotel, así que no sólo me acompañó hasta la puerta Bab Boujeolud, sino que me pagó el billete del bus. Estuvimos hablando todo el camino, y cuando paramos, mientras caminábamos hacia el hotel le dije que se esperara allí fuera un momento, y le regalé una camiseta de manga corta.

Descansé un poco y me fui al internet más cercano para hablar con mi mujer. Después pasé por una peluquería de las más modernas que había visto y tras preguntar cuanto costaba el corte (40 dh.), entré y me corté el pelo.

Un bocata de carne a la brasa por 8 dh. fue mi cena, y aunque vi al chico que me había fallado por la mañana, que quería que volviéramos al hamman, yo le dije que no, que quedáramos para el día siguiente a las 10:00, pues a las 9:00 era demasiado temprano para él, y ese día se había dormido.

Así que me fui a dormir y a esperar que al día siguiente estuviera, pues ya no quería saber nada más de "listos" como el de hoy...

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